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Estudio

En busca de la completa satisfacción del cliente

María Muñoz, colegiada 12560, funda MMV ARQUITECTURA en el año 2021, tras una de las mayores crisis a nivel mundial, la pandemia de la Covid‑19, con el convencimiento de que la arquitectura es el camino para proporcionar bienestar a las personas. Resolviendo, a través de nuestro estudio de arquitectura, las necesidades técnicas y funcionales que un espacio requiere, sin renunciar a la belleza de la tradición, pero a través de la innovación, insinuación o provocación. Viviendo en un aprendizaje continuo, siempre próximo a los límites conocidos.

Desde el inicio del diseño tratamos de conseguir la completa satisfacción del cliente. Cada cliente es único y por lo tanto, cada proyecto que inicia el estudio da lugar a un nuevo reto, siempre trabajando en busca de la excelencia a través de una arquitectura de máxima calidad y precisión.

La arquitectura no es una idea abstracta, sino una realidad muy concreta que puede materializarse y que cubre cada una de las necesidades específicas del cliente. No obstante, el proyecto, que cumple con todas las necesidades de uso, espacio y coste del cliente, debe ir más allá; un proyecto y una arquitectura construida, para un
cliente y para un lugar, y no para otro. El resultado: una arquitectura ÚNICA.

El éxito de un proyecto reside en el trabajo constante entre el estudio de arquitectura y el cliente, con un equipo de profesionales que coinciden en el placer por su trabajo. Un equipo formado por especialistas en arquitectura, BIM, estructuras, instalaciones, diseño interior y diseño de producto, que da lugar a un ambiente de creatividad compartida e ilusionante motivación. Y como objetivo, una arquitectura responsable, creativa, libre y honesta.

Concepto

Todo proyecto es único, para cada cliente y en un contexto determinado. Se evitan los recursos de identidad predeterminados, prevaleciendo la especialidad de cada proyecto.

De esta forma, cada uno de los puntos en común que determinan la línea conceptual del Estudio serán aplicados e interpretados específicamente en cada proyecto:

Esencialidad en el resultado, en contraste con un proyecto que contiene la complejidad y la densidad de una obra resuelta hasta el máximo detalle.

Integración, vinculación y dialogo entre el entorno construido, entorno natural, entorno social y entorno cultural.
Equilibrio en la relación entre formas y geometrías, de las partes y del todo.

Atemporalidad, lenguaje arquitectónico sincero que perdure más allá de las tendencias del momento con la intención de evocar de forma indefinida.

Continuidad con el entorno, continuidad espacial, minimización de materiales, integración de instalaciones, y continuidad en el tiempo.

Sinceridad constructiva, nada en la representación que no esté en la función.

Innovación, uso de nuevos materiales y nuevas tecnologías que mejoran la vida de las personas, una innovación basada en la experiencia y la mejora de la tradición.

Sostenibilidad, materiales sostenibles y energías renovables que garantizan un clima sano y son una solución responsable con el medio, a la vez que económicamente racional.

Precisión, como clave del sistema de trabajo, desde la idea inicial, pasando por la elaboración del proyecto, hasta su materialización.

Método

Como estudio de arquitectura, nuestra función en la búsqueda del bienestar es la de resolver problemas (necesidades). De la capacidad de detectar e interpretar estas necesidades, dependerá el éxito del proyecto.

La clave reside en conocer al cliente, y ello requiere tiempo de toma de datos y de análisis de estos. El cliente no siempre necesita lo que dice creer necesitar, y es el arquitecto quien, mediante un aprendizaje guiado, debe interpretar y concluir sobre
dichas necesidades.

El contexto y entorno del proyecto es otro factor determinante; la ubicación, geometría, orientación o topografía de la parcela condicionan el proyecto. Un buen análisis de este entorno físico facilitará un buen desenlace del proyecto. Pero no sólo el
entorno físico es determinante, los condicionantes ambientales, el momento o el entorno social deben formar parte del proyecto. En todo caso, los principios de sostenibilidad y proximidad son clave para dar lugar a una arquitectura responsable.

Otro de los condicionantes es el de capacidad económica. Desde el inicio de un proyecto debe ser conocida esta limitación, para afrontar el diseño desde una posición realista y factible. Conocer la capacidad económica ayudará a optimizar recursos durante el proceso, obteniendo un mejor resultado para una misma inversión.

Porque la calidad de la arquitectura es absolutamente independiente del presupuesto.

Durante la elaboración del proyecto, la precisión y el detalle deberán dejar todo resuelto para permitir una perfecta ejecución, sin imprevistos. Del mismo modo que se aplican los criterios de innovación técnica y tecnológica al proyecto; estos se aplican al propio proceso proyectual, con metodología BIM desde el inicio del proyecto, y Realidad Virtual en una fase más avanzada.

Tras el proyecto, el seguimiento de los procesos de obtención de Licencia, y de gestión de Presupuestos son necesarios para garantizar el buen fin de este. Una vez iniciada la construcción, la colaboración entre dirección facultativa y empresa constructora debe ser máxima, resolviendo con proactividad y diligencia todas las fases de la ejecución.

El proceso finaliza cuando el habitante ocupa el nuevo espacio con total satisfacción, quedando resueltas sus necesidades previas, pero además habiendo generado una experiencia sorpresiva, que de lugar a una mejora de las expectativas iniciales.

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